Plaza Ramón Castilla N° 67, Lima 1 -Perú- Telf. (51) 330-6106


OTROS ARTICULOS

XI Seminario: Los partidos y la sociedad.

La Mujer y la Política.

Se constiuye Frente Popular de Mujeres.

La crisis del agua sigue empeorando.

Solidaridad con Mario Huamán.

Carta a los militantes del PCP.

La generación del Cusco Rojo y la revista Kuntur.

Iraq en ruinas.

Latinoamérica saca sus propias cuentas.

PCV siempre junto a la revolución.

¿Quien dijo que en Estados Unidos hay democracia?

Buscándole soluciones a la gestión del agua.

Harold Pinter.

Mario Guevara y sus Sieteculebras.

Jorge Luis Borges.

Cuentos (i)reales.


   

PARTIDO COMUNISTA PERUANO
XI SEMINARIO “LOS PARTIDOS Y UNA NUEVA SOCIEDAD”
México, 9,10 Y 11 de Marzo 2007

Evento internacional que se realiza desde hace 11 años consecutivos organizado por el Partido del Trabajo de México. Por el Perú participaron el Partido Comunista Peruano representado por el c. Vito Saavedra, el Partido Socialista con Javier Diez Canseco y el PNP con Ollanta Humala. Estuvieron presentes, además, las organizaciones políticas y frentes de izquierda de todos los países latinoamericanos y del Caribe, entre los que destacan: El MAS Boliviano, El Frente Amplio del Uruguay, El Partido Socialista del Ecuador, El MVR de Venezuela, PC de Chile, el PC de Argentina, PC de Colombia, PC del Uruguay, PC de Venezuela, PC de Cuba, FSLN y algunos partidos políticos Europeos como el PC de Portugal, PCUS, PC Federación Rusa, Partido de Izquierda Europeo, Refundación Comunista de Italia, entre otros.


INTERVENCIÓN DEL REPRESENTANTE DEL PCP, C. VITO SAAVEDRA

Compañeros:

Con honda satisfacción trasmito el saludo fraternal del Partido Comunista Peruano a todos los partidos políticos, organizaciones sociales y personalidades asistentes a este importante Foro.

Expresamos nuestras felicitaciones y agradecimientos al Partido del Trabajo de México por su óptimo trabajo organizativo y por la acogida que nos brinda.

En el mundo las fuerzas del cambio y del progreso social observan con expectativa y esperanza los acontecimientos en América Latina. Igualmente los sectores retrógrados, neoliberales, pro imperialistas aúnan esfuerzos y coordinan estrategias que impidan dichos cambios. Venezuela, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay y recientemente Nicaragua y Ecuador, con sus propios y peculiares procesos sustentados en un amplio respaldo popular, representan la avanzada de un vigoroso movimiento que busca el desarrollo económico con justicia social, la negación a sostener las tradicionales políticas neoliberales portadores de la sobreexplotación, del atraso, de la marginación y de la mayor concentración de riquezas en una casta parasitaria como nunca antes ha conocido la humanidad. Este movimiento es el fantasma que recorre América Latina y descompagina al imperio USA y a la administración Bush. El descrédito del neoliberalismo alcanza dimensiones planetarias. El imperialismo yanqui, entrampado en la guerra de Irak, se debate en una profunda crisis, su política de dominación y de guerra son repudiados por la opinión mundial y la mayoría del pueblo norteamericano. La gira programada de Bush por varios países de América Latina es un intento vano de torpedear el proceso de ebullición y transformaciones que se gesta en nuestro continente, debe ser tomado como una provocación a hacia nuestros pueblos, repudiada sin medias tintas y servirnos para estar alerta y preparados para contrarrestar las agresiones que de ésta gira con seguridad se realizarán.

La búsqueda de una nueva sociedad encuentra al Perú, a sus partidos políticos y sus organizaciones sociales en una encrucijada. El 9 de abril del 2006 se produjo en el país un hecho de honda significación política. La derecha neoliberal que gobernó el Perú en las últimas décadas fue derrotada categóricamente por una fuerza emergente de raigambre popular liderada por Ollanta Humala, constituyendo una incuestionable victoria del pueblo peruano que hemos saludado sin ambigüedades. Este acontecimiento se inscribe en la corriente de cambios que hemos descrito y que afianzan a las fuerzas de la transformación contrarias al dominio imperialista en nuestra región.

¿Por qué se produjo este fenómeno?

En primer lugar por el carácter estructural de la crisis que entrañan los siguientes elementos esenciales:

El agotamiento del modelo económico neoliberal; el colapso del sistema político e institucional construido sobre la base de la constitución fujimorista; la corrupción.

El voto popular ha sido un severo cuestionamiento a las políticas económicas y sociales emanadas del “Consenso de Washington” que propició la más irrestricta apertura comercial, la reprimarización y desnacionalización de nuestra economía, la privatización del patrimonio nacional, la desregulación laboral, la explotación irracional de nuestros recursos energéticos y naturales y la minimización del Estado Nacional despojándolo de sus funciones básicas y su rol social. Igualmente el voto popular expresó el descrédito y su rechazo al sistema político y sus instituciones: al desprestigiado Congreso Nacional, al corrupto e ineficiente Poder Judicial y al insensible Poder Ejecutivo sometido a los intereses del gran capital.

Esta manifestación no es un hecho casual ni producto del mesianismo de un líder iluminado, es el resultado de un largo proceso de toma de conciencia y de acumulación de fuerzas en el campo popular, es la síntesis de un periodo de lucha cuyos hitos más importantes se ubican en el enfrentamiento y derrota de la criminal y corrupta dictadura de Alberto Fujimori; en la defensa del patrimonio nacional; en la lucha contra las privatizaciones; en las luchas de los trabajadores por sus derechos; de los trabajadores agrícolas; de los movimientos indígenas; de las mujeres; de los estudiantes; de las organizaciones defensoras de los derechos humanos; de los ambientalistas, etc. banderas que fueron acogidas en la Plataforma del Paro Nacional del 14 de julio del 2004 liderada por la CGTP.

La corrupción está instalada en las estructuras del poder, el Estado es tomado como un botín; el neoliberalismo se llena la boca con las supuestas bondades de distribución que le otorga al mercado pero calla en siete idiomas las prácticas y estructuras de corrupción que implementan ya sea desde sus puestos en el aparato estatal como desde sus cotos privados. Esta constatación no solo enerva a las masas populares sino que socavan la moral de una nación que desea sustentar su vida social en base a principios de honestidad, decencia y transparencia. El Perú es una vitrina de cómo esta práctica asumió política de gobierno en la infame gestión de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.

En la actual administración de Alan García la corrupción comienza a vislumbrarse: la sobre valoración en la adquisición de coches policiales, de ambulancias, de medicinas, de materiales educativos, etc. son testimonios de quienes toman al Estado no como un ente tuitivo de la sociedad sino como un almacén de sus negocios privados.

Este proceso de acumulación de fuerzas y de ilusiones, permítannos reivindicarlo, como comunistas, no hubiese sido posible sin la contribución de los partidos de izquierda marxista y no marxista, de la intelectualidad progresista que se pusieron a la cabeza de este proceso, fueron sin duda estos actores los que efectuaron la crítica al sistema y desde la sociedad enfrentamos a los regímenes neoliberales que gobernaron al país en las últimas décadas.

El pueblo, el 9 de abril, a través de su voto respaldó la identificación con las corrientes antiimperialistas de América Latina, con el proceso bolivariano de Venezuela, con el triunfo de Evo Morales en Bolivia, con la siempre entrañable Cuba Socialista, con el legado progresista y nacionalista del general Juan Velasco Alvarado, reivindicó las demandas del movimiento indígena, levantó las banderas de la soberanía nacional frente a la propuesta del Tratado de Libre Comercio y la Convención del Mar.

Para algunos analistas el voto obedeció a un “estado de ánimo” y para los más reaccionarios se trató de un “voto irracional” de las grandes colectividades sociales ignorantes y ajenas al progreso y la modernidad, para nosotros se trata de un proceso de cambios en la representación social, es la forma como se refleja la realidad en la conciencia colectiva, creando y articulando agrupamientos, actitudes y comportamientos políticos.

¿Cómo procesamos en la izquierda los resultados negativos?

Nos enerva la derrota electoral de la izquierda. El pueblo sancionó con severidad la división, incluyendo a quienes hicimos los máximos esfuerzos por la unidad y a los que aduciendo razones adjetivas y prejuicios anticomunistas se negaron a confluir en un solo y gran frente de la izquierda peruana. Divididos en cuatro grupos no era sinónimo de triunfo. Las masas excluidas votaron por quien tenía mayores posibilidades de victoria.

Junto a los lastres del dogmatismo, del sectarismo que nos hacen percibir como una colectividad ortodoxa y anquilosada, la izquierda peruana está satanizada por la ofensiva ideológica neoliberal y desacreditada por el accionar terrorista de Sendero Luminoso que desarrolló prácticas polpotianas con ajusticiamientos indiscriminados y reclutamientos forzosos de niños y jóvenes campesinos, lo cual fue astutamente explotado por los gobiernos de turno y sobretodo por la mafia de Fujimori y Montesinos para introducir entre el pueblo peruano, falto de educación ideológica, un rechazo ya no solo a todo lo que sea relacionado con el ideal comunista, sino a todo lo que se relacione con las exigencias reivindicativas de carácter laboral, sindical, cultural, indígena, etc. ésta sistemática despolitización de las masas populares les permitió realizar una feroz ofensiva contra el movimiento popular y desarrollar una guerra sucia cruenta y sanguinaria en la que muchos alcaldes, regidores, dirigentes populares y del partido son asesinados. Asimismo intentan desintegrar a la Confederación General de Trabajadores del Perú, central que fundara José Carlos Mariátegui, la cual después de los duros golpes, ha sabido superar los ataques y vuelve a ser la misma CGTP fuerte, organizada y contundente en la defensa de los derechos de los trabajadores.

¿Se puede concluir a partir de estos resultados adversos que la izquierda ha desaparecido y que ya no es necesaria ni vigente como alternativa frente al neoliberalismo? Definitivamente no.

Existimos por razones objetivas que emanan de las profundas desigualdades sociales vigentes en el país, la que impone la necesidad de una alternativa de cambio; se llame izquierda o como se llame, lo cierto es que siempre habrá necesidad de enfrentar al capitalismo con una propuesta distinta que no es otra que el socialismo, visto este en su íntima ligazón con la democracia, con la participación de las masas en sus decisiones, con la cualidad de gestionar con eficiencia y honestidad las capacidades del Gobierno y del Estado, con el respeto a las minorías, creando las condiciones de la más amplia unidad en torno a un programa, asegurando “la unidad en la diversidad” como diría Gramsci.

Por ello no nos rasgamos las vestiduras, ni renegamos de nuestra posición de izquierda frente a los resultados electorales. La izquierda marxista en el Perú fue creación de José Carlos Mariátegui, se forjó en la lucha de los trabajadores del campo y la ciudad, de jóvenes y mujeres y tiene la misión de continuar bregando por la conquista del gobierno y del poder para el pueblo.

Sin embargo sería absurdo adoptar una posición complaciente y afirmarnos líricamente en los principios como si nada hubiese ocurrido, por ello siendo afirmativa nuestra posición va acompañada de una sincera vocación rectificatoria. Reconocemos que la crisis de la izquierda peruana nos plantea el reto de asumir sin dogmatismo la recreación del paradigma socialista para el siglo XXI y de reconstruir las herramientas orgánicas más idóneas para que las propuestas políticas transformadoras hagan carne en el movimiento social y popular.

Ayer durante la presentación de la revista Contexto Latinoamericano, un compañero planteaba acertada y conocidamente que ser gobierno no significa tener el poder. Claro está que no significa tener el poder, pero ayuda. La conquista del gobierno debe ser una conquista popular que nos permita desarrollar políticas de bienestar social, de mejoras salariales, de seguridad social gratuita, de estabilidad laboral, de protección por desempleo, etc. Es necesario para esto, la administración correcta de nuestros recursos naturales entre ellos los de carácter estratégico como son el petróleo, el gas, la electricidad y las comunicaciones. La protección mediante leyes que nos favorezcan y la renegociación de los contratos de explotación deben servir para que nuestro país cuente con los recursos necesarios para hacer realidad las políticas antes señaladas en nuestra búsqueda por mejorar la calidad de vida de los peruanos. Sabemos que lo más importante es la persona humana y no debemos seguir permitiendo que sean los trabajadores los más sacrificados por la explotación capitalista y a lo mejor también, por nuestros egoísmos. Todo esto, debe de estar orientado hacia la transformación revolucionaria del capitalismo por el socialismo siendo la clase trabajadora el motor de la revolución pero sin renunciar a otras formas y medios de lucha revolucionaria.

A partir de aquí, y convencidos de que no hay otra alternativa al capitalismo que no sea el socialismo, tendremos que abocarnos en un profundo debate ideológico para definir el concepto del Socialismo para el Siglo XXI el cual nosotros visualizamos como un Socialismo de nuevo tipo, que mire al futuro, que se incorpore a un mundo multipolar sin hegemonía del imperialismo. En definitiva tenemos que discutir el tema del Socialismo para el Siglo XXI.

El capitalismo y el imperialismo que enfrentamos no es el mismo que tocó analizar y combatir a nuestros fundadores. Si bien sus tesis fundamentales siguen siendo válidas, necesitamos de mayor estudio e interpretación para explicar las espectaculares mutaciones que ha experimentado el capitalismo en la actualidad. En el presente Siglo el capitalismo se torna más explotador, excluyente, depredador, practicante del terrorismo de Estado para imponer su dominio.

Las herramientas orgánicas y las relaciones entre Partido y Sociedad se han tornado más complejas, debemos reconstruir el sistema de relaciones y de representatividad política entre el estado, los partidos políticos y la sociedad. Nuevos actores se incorporan a la lucha política y social. Es común oír hablar de “nuevos actores sociales” en contraposición a las organizaciones políticas y sindicales que protagonizaron y protagonizan memorables combates antimonopolios.

No se trata de abdicar de los principios o cambiar de nombre o símbolos, se trata de revalorar los ideales de democracia y socialismo que hoy tienen una connotación más profunda y basta. Debemos rearmar el ideal socialista dotándolo de nuevas formas y nuevos contenidos así como rescatar, con profundo sentido crítico los inmensos valores y contribuciones que nos dejaron las inmensas experiencias fallidas del socialismo en el siglo XX.

Necesitamos una nueva izquierda firme en el enfrentamiento ideológico, político y social con el capitalismo y la dominación imperialista, y al mismo tiempo indoblegable en la defensa de la democracia, de los derechos humanos y de un nuevo orden social.

El Perú y el actual gobierno del APRA

En el Perú el gobierno de Alan García enfrenta el reto de gobernar un país profundamente fracturado, con altos índices de pobreza y desigualdad social. En este contexto el continuismo neoliberal y la crisis del sistema político institucional agudizado por la corrupción, actual y pasada, agravarán las precarias condiciones de vida de la población.

Alan García y el APRA han traicionado el mandato popular y en alianza con la derecha económica y política, con el Opus Dei, con la mafia fujimontesinista y el capital transnacional mantienen invariable los ejes centrales del modelo excluyente que fueran severamente cuestionados en el proceso electoral.

García como candidato prometió, entre otras cosas, que no firmaría el Tratado de Libre Comercio con los EEUU, ahora lo vemos empeñadísimo en firmarlo “sí o sí” como se empeñara el anterior gobierno de Alejandro Toledo; indicó que incrementaría los tributos a las grandes compañías mineras y otras transnacionales con una tasa a las sobre utilidades, ahora se ha contentado con la promesa de un “óbolo voluntario” de las mismas. Arremete contra las organizaciones sindicales cuestionado sus legítimas banderas por la defensa de un trabajo digno y estable y sataniza a las organizaciones no gubernamentales defensora de los derechos humanos que no aplauden su política claudicante. Crea constantes cortinas de humo y psicosociales para distraer la atención de lo que debe ser lo fundamental: la independencia, la soberanía y el crecimiento del país con la distribución justa y equitativa de sus riquezas.

García es la personalización del aspecto más nefasto de doblez política, de la expresión más derechista que anida la socialdemocracia internacional.

Al concluir, estimados compañeros, expresamos nuestra solidaridad al pueblo y trabajadores mexicanos en su lucha por una sociedad mejor, a los hermanos de Oaxaca que mostraron inmenso coraje en la lucha contra la corrupción y la democracia, a todos los ciudadanos mexicanos, sin distingo alguno, que expresaron su repudio y se manifestaron masivamente contra el fraude perpetrado desde el poder contra la legítima victoria del c. Andrés Manuel López Obrador.

Desde esta tribuna nuestro saludo y pronto restablecimiento al c. Fidel Castro, con las banderas solidarias en alto hacia la Revolución Cubana

¡¡Muchas gracias!!

México, DF a 10 de marzo de 2007.

PARTIDO COMUNISTA PERUANO

 

 
 



Arriba