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En el centenario del
nacimiento de: Julio G. Gutiérrez Loayza, Sergio Caller y Mariano
Fuentes Lira
La Generación del Cusco Rojo y la revista “kuntur”
Escribe: Julio Antonio Gutiérrez Samanez*
La trayectoria cultural del grupo Ande, editores de la
Revista Kuntur, se remonta a las generaciones que le antecedieron, en
especial la Generación de la “Escuela Cusqueña”,
agrupada en el Centro Científico del Cusco, 1897-1907 y los discípulos
de ésta: La generación de “La Sierra”, cuyos
epígonos fueron maestros del grupo Ande.
Fue en el Centro Científico del Cusco, en que personajes como Ángel
Vega Enríquez, artista, periodista y fundador del diario El Sol,
junto con personalidades como Antonio Lorena y Fortunato L. Herrera, comenzaron
a interesarse por la situación social del indígena, que
décadas antes fuera denunciada valientemente por la escritora cusqueña
Doña Clorinda Matto de Turner y, en Lima, por Manuel González
Prada.
El indigenismo cusqueño como corriente social y política
se inicia con la prédica de Vega Enríquez, uno de los inspiradores
de la Huelga Universitaria de 1909, contra esa universidad feudal y atrasada.
Los estudiantes que tomaron el local universitario en demanda de una reforma
radical, tenían inspiración anarquista y estuvieron organizados
en la Asociación Universitaria que llegó a editar la revista
“La Sierra”, con este grupo el Dr. Alberto Giesecke, un norteamericano
de 26 años, transformó el viejo claustro en una de las universidades
más avanzadas del sub-continente.
Los principales líderes de esa generación: Uriel García
Ochoa, Luis E. Valcárcel, Romualdo Aguilar, hicieron estudios sobre
el indio, denunciaron los abusos del gamonalismo y penetraron con sus
obras en el conocimiento de la historia, la arqueología, la antropología,
el folklore y el arte indígenas; era pues, natural que, con el
correr de los años, aquel indigenismo lírico y de investigación
científica, generase, en la nueva hornada de estudiantes, el indigenismo
político, porque de la constatación y crítica de
los hechos, abusos y crímenes del gamonalismo contra los colonos
y comuneros indígenas, se pasaría a la acción política,
en demanda de reivindicaciones y la organización de la clase trabajadora
obrera y los campesinos en sindicatos, con ello a la orientación
revolucionaria de los explotados.
Ya en 1920, el Cusco había sido sede del Congreso Fundacional de
la Federación de Estudiantes del Perú, con el protagonismo
de personajes como Víctor Raúl Haya de la Torre, José
Luis Bustamante y Rivero; una de las mociones de ese congreso fue la fundación
las Universidades Populares González Prada.
Eran los tiempos del segundo gobierno de Leguía conocido como la
“dictadura del oncenio”, que había dictado la Ley de
Conscripción Vial, con ese motivo se realizaban redadas y se llevaba,
abusivamente, a los pobladores indígenas encadenados o amarrados
como esclavos para el servicio gratuito de construcción de carreteras,
al mismo estilo de la colonia, con esto la tiranía leguiísta
se ganó la repulsa popular. Fue también Leguía quien
facilitó la introducción de los capitales imperialistas
norteamericanos al admitir la presencia de la International Petroleum
Company, la Cerro de Pasco Corporation, Fundation Company, etc., para
la explotación de nuestros recursos naturales y la mano de obra
de miles de obreros en beneficio del imperio yanqui.
Así comenzó a funcionar, en mayo de 1924, la Universidad
Popular González Prada, una escuela de indigenismo e ideología
de vanguardia, con la participación de maestros como: Luis E. Valcárcel,
Antonio Lorena, Alberto Delgado, Rafael Tupayachi, Casiano Rado, etc.
Su secretario fue Leonidas García. Pronto fue clausurada por insidia
del clero.
Luis Yabar Palacio, Roberto Latorre, Luis F. Paredes, editores la revista
“Kosko” -que alcanzó varios números y salió
en tres etapas- hicieron la defensa de la Universidad Popular, el gobierno
persiguió y encarceló a sus líderes.
En 1926, el Dr. Valcárcel, junto con Uriel García, Luis
Felipe Paredes, Casiano Rado, Roberto Latorre, Luis Felipe Aguilar y Félix
Cosio Medina, formaron el grupo “Resurgimiento” que tuvo mucha
cercanía con el grupo de José Carlos Mariátegui,
que publicaban en Lima la revista “Amauta” y que fueron pregoneros
del marxismo y las ideas socialistas.
La Revista Kosko, la Universidad Popular y la Universidad San Antonio
Abad,-que había perdido los bríos de la reforma del Dr.
Giesecke-, fueron el caldo de cultivo de una generación de estudiantes
de la Facultad de Letras que se organizaron en el grupo “Ande”.
Este grupo afirmaba en sus estatutos buscar “la culturización
de las masas populares y la orientación a ideales de verdad”.
“Ande”, reunía a jóvenes intelectuales y artistas
universitarios bajo la dirección de Román Saavedra y preparaban
la revista “PUTUTO” “Revista oral de arte, crítica
y polémica” en la que participaron: como escritores y poetas.
Román Saavedra, Oscar Rozas, Carlos Valer, Sergio Caller, Aquiles
Chacón, Luis Adolfo Delgado, Julio Moreno, Humberto Chacón,
Julio B. Paliza y Federico More (como invitado). Julio G. Gutiérrez,
Mariano Fuentes Lira, Alfonso González Gamarra, Francisco Olazo
y Alcides Frisancho participaron como pintores y xilógrafos. Estos
pintores del grupo participaron en la muestra denominada Primer Salón
del Ande.
Román Saavedra, en una oportunidad, prestó a mi padre la
revista “Pututo” empastada como libro; en ella pude ver los
dibujos y escritos de esa generación.
En 1927 apareció, la revista “ALBORES” del grupo de
estudiantes mujeres de la universidad cusqueña, entre ellas figuraban:
Concepción Ramos, Lucrecia Núñez de la Torre, Carmela
González Gamarra, etc.
El año de 1927 el grupo “Ande” postuló al Dr.
Uriel García para el rectorado de la universidad, pero esta pretensión
fue negada por lo que los estudiantes se vieron en la necesidad de impulsar
una Huelga Universitaria y el grupo Ande publicó los dos números
de la revista “KUNTUR”, dirigida por Román Saavedra
o “Eustakio Kallata”, teniendo como redactores y colaboradores
a: César González Willis, Sergio Caller, Julio Moreno, Aquiles
Chacón, Oscar Rozas, Julio E. Torres, Rosa Rivero, Concepción
Rivero, Carlos Valer, Corina Latorre, y Estela Bocángel; con xilografías,
viñetas, carátula grabada y comentarios de arte de Julio
G. Gutiérrez L, Alfonso González Gamarra y Rosa. Augusta.
Rivero.
Al respecto Julio G. Gutiérrez escribe en su libro testimonial:
“Poseídos de febril entusiasmo iniciamos el trabajo: Acopio
de material literario y gráfico, búsqueda de anuncios comerciales
para financiar parte de los gastos de edición, en lo cual nos ayudaron
importantes firmas comerciales, a través de Sergio Caller y numerosos
amigos nuestros”.
Kuntur, (publicado en octubre del 27) era el heraldo de la nueva fe; era
una voz condenatoria y viril, venía a gritar fuerte su verdad desnuda
y ruda, traía el ansia bélica de los que preparaban la revolución
social. Estaba abierta a todos los horizontes y condenaba el abuso del
gamonalismo contra la raza nativa.
Por eso arranca con un Idearium Andino, escrito por el escritor puneño
Federico More, en el que estampa esta frase lapidaria y extremista: “Ser
peruano es sinónimo de ser antilimeño; ser limeño
es la antítesis de ser americano”, para hacer la apología
del serranismo y del serrano como un individuo “duro y profético,
dogmático y rotundo”, por estar lapidado por todos los olvidos
y tener las virtudes del mártir y del héroe. More se pregunta:
“En medio de esta naturaleza millonaria ¿qué falta
hace Dios?”...estamos acostumbrados a poseer a la mujer en mitad
de la pampa o antes de vadear un río”...en América
Dios no puede pedir patente de invención”... “El hombre
jadeando sobre la vida, engendra filosofía, arte, ciencia. Y debe
gozar cuando eyacule. La religión es el semen derramado: es hija
del onanismo de los enfermos o de los desesperados... América,
no necesita más de creencias ni más doctrinas. En la belleza
y la inmensidad de su tierra lo tiene todo”.
Saavedra en su artículo Perú en Ojotas, critica con sorna
a “ellos, los indios” diputados, senadores y latifundistas,
en alusión a José Ángel Escalante, autor del panfleto
“Nosotros los indios” ridiculiza la tranquilidad porcina,
la palabrería untuosa y perfumada o el Inkanismo de sus contemporáneos
y se mofa de esa juventud que “anda cuidadosa y creyente de la infalibilidad
de sus ídolos y mojándose la bragueta cada vez que oye la
palabra rotunda y preñada de verdad del Hombre. –(Una juventud
que) anda en la mula retacona y abozalada y teme el potro salvaje de la
libertad juvenil, de la locura primaveral, de la vida. No es falta de
rebeldía, ha nacido vieja. La generación actual sigue embromándose
con la cantinela de eterno revolucionarismo entre tufaradas alcohólicas
y nadie se prepara para la lucha futura. Rumian en pésimos versos
su impotencia y bravuconean cuando se han ingerido vasos de cerveza hasta
las heces”.
Saavedra quiere crear el espíritu revolucionario, luchar contra
el gamonal viejo y hacer el cruce a la fuerza, desmigajar los latifundios,
crear como política el sovietismo agrario. “El indio fornido
y vital vendrá a conyugar con la SEÑORACHA y habrá
brotado una nueva raza fuerte y recia hecha a la fatiga y al amor”.
Mostrando de esta manera “un pan-sexualismo mórbido”
que criticara veladamente Mariátegui en una nota de felicitación
dirigida a Saavedra.
En Kuntur, Uriel García estampa un capítulo de su Nuevo
Indio, una obra de creación filosófica, de reflexión
nueva sobre la realidad y la historia. Allí analiza el duro trauma
de la conquista, la necesidad de la violencia y muerte en el proceso histórico,
dice que “las culturas como la vida individual son triunfos constantes
sobre las imperfecciones; y reconoce –criticando a Mancio Sierra
de Leguízamo- que sobre todos los males la invasión conquistadora
abrió nuevos horizontes y destinos. “Es absurdo tratar de
despojarse de adquisiciones posteriores...Adoptar normas de la vida pasada
es retornarlas a la vida actual. Inyectarlas de presente, modernizarlas,
es decir transformarlas y hacerlas otra cosa nueva, válida para
el futuro. Sólo así el pasado puede tener rendimientos fecundos”;
en otro párrafo dice: “entiéndalo bien las juventudes
de América, nacionalismo tiene que ser universalismo”. Aconseja
liberarse de las fatalidades del pasado y crear una nueva cultura un nuevo
hombre: indio, mestizo, blanco compenetrado del paisaje andino, de la
emoción vernácula y, a la vez, dilatado por el pensamiento
universal.
Para Rosa Rivero “(Las) semillas de la planta reproducen la especie
pero no reviven la planta madre...Kuntur es de alturas de nieve pura,
no es el gallinazo de los muladares para mantenerse de carne putrefacta.”
Otra participante, Corina Latorre, exclama: “¡Feminismo! ¡
feminismo! Ya sonó el clarín de la libertad de la mujer”.
Y se refiere a los avances en la reivindicación social y jurídica
de su género.
El Dr. Valcárcel escribe sobre la Reforma Universitaria, dice “
detestamos... el frac de las ceremonias...todo eso huele a conservadurismo
rancio en estos días del overol y la blusa triunfantes...El tono
magíster es una voz falsete que crispa los nervios. El pupitre
del profesor todavía es el púlpito. La conversación
compañeril, en torno a la mesa redonda debe reemplazar a la solemne
perorata ex-cathedra” Valcárcel, uno de los que formuló
la propuesta de Reforma sancionada por estudiantes y maestros que aquilató
Mariátegui en sus “7 Ensayos”, como la más avanzada
tentativa, nos hace ver que se perseguía como ideal el modelo alemán
“Nada de exámenes, títulos, de notas ni expedientes.
El alumno se matricula al lado del profesor X o Z y cuando se siente capaz
se somete a las únicas pruebas de competencia, después de
haber estudiado cinco o diez años”. En otro lugar aboga por
el trabajo manual y los oficios. Y por una universidad democrática,
animadora y perfeccionadora de todas las aptitudes.
En el artículo de Julio Luna, sobre la Huelga Universitaria, se
protesta por que a la juventud se la tuvo deprimida y de rodillas con
viejas teorías y latinajos, con un rutinarismo conservador enemigo
de toda renovación. Una universidad que calificaba irresponsablemente
a “una plétora apretujada de profesionales ignorantes que
no saben que hacer con su título de doctor ante la dura realidad
de la vida serena e incorruptible, donde no basta la fácil calificación
de suficiencia otorgada por unos jueces sin integridad, ni responsabilidad,
todo ese proletariado profesional de un millar de jóvenes minados
por el pesimismo y obligados a encararse con el grave problema de comenzar
con una auto-educación, es debido totalmente a la falta de honradez,
de competencia y de verdadero cumplimiento del deber del cuerpo docente
de catedráticos”.
La juventud se había rebelado “contra la tiranía de
la estulticia y la caducidad”. Cuánta actualidad cobran estas
palabras hoy en día, cuando no hay juventud capaz de transformar
esta misma universidad en pleno siglo XXI.
“Sube más Kuntur y descansa
en la arista más ocre y más alta;
te mancharé de mi anhelo indio;
si abres la herida
desenterrarás un cofre de ascuas
y si quieres beberlas
sorberás rubíes
que atizarán un volcán en tus entrañas;
sube más Kuntur
llevas mi ambición en tus alas
y mi rebeldía en tu rebeldía”.
(fragmento del poema de Sergio Caller)
En la sección “Bestias y libros” de
Kuntur, Saavedra con verbo punzante arremetió contra escritores
locales y sus obras: Lizandro Caller, por su novela Ccori Champi, (“no
es novela ni nada; es un zurcido de escenas aún sin conexión,
es algo así como una colcha polícroma”). Manuel Jesús
Gamarra (“ el libro es obra de un hombre macuco y desde luego pregona
tardía virilidad...intelectual”); Francisco Iberico, (“un
señorete enmedallado aparece en la falsa portada, se creería
que se trata de un barbilindo diplomático de la “República
del Cebollado”); Rafael Calderón (“¿qué
Psicología ha escrito ese señorito lampiño, que tanto
serviría para “chulo” como para nuncio? Semejante libro
hecho con criterio de ama de llaves no debe usarse de texto en ningún
colegio”) y contra la revista “La Sierra” de Lima (“Se
llama “Órgano de la Juventud Renovadora Andina”, lo
cual es ya mucho; pero la verdadera juventud es la que vive y lucha en
estas quiebras, no es la que lacayunamente se va arrastrando por la cloaca
ni la que erige pedestal, por cierto de barro, para un catedrático
expulsado y repudiado por la juventud”... “¿Qué
revista andina es esa que se asusta pacatamente del formidable Federico
More, el creador de la estética autóctona?”)
En el Boletín Universitario, a cerca de la Huelga se lee: “Los
alumnos tienen los maestros que se merecen. La serie de los respetuosos
y machacones, que se quedaban atarugados a la verborrea del catedrático
han formado el bloque reacio para prestigiarlos y retardar el grito de
liberación. Universitario quería decir acatamiento, abozalamiento
y en cada pupilo –no estudiante, hay que llamar por su nombre- se
iba larvando el animal servicial, domesticable; acatador fanático
de lo que un pobre diablo expelía en las aulas y doctrinas y moralidad
iba a pisotear en las calles, en su vida. Individuos adocenados, atestados
de ropavejería intelectual...Vida universitaria? Vida sanchopancesca,
vida de tullidos y capones. De las aulas jesuíticas sólo
zafan y continúan todavía, señoretes que en sus sórdidos
estudios rumian su impotencia y echan testuz peludo de asno”.
El Hondero Huamán, se las ve con la “Revista del Derecho”,
(“confeccionada como desde una caverna cuaternaria, es más
una colección de decretos y resoluciones que publican todos los
periódicos de Lima y que puede hacerla tanto un herrero como cualquier
plumífero. Podría ser digno órgano de los escribas
y fariseos del tiempo de Pilatos y no de una agrupación de profesionales
del Derecho”)
Ante semejante verbo insolente, salió a la arena, oculto en el
seudónimo de Bayardo, en “El Diario” del 17 de noviembre
de 1927, un sacerdote español llamado Jaime Aicua, quien escribió
el artículo titulado “Kuntur”, en el intento de polemizar
y ridiculizar a la formidable revista y a sus redactores, a quienes califica
de “cerdos mentales (que) se revuelcan en cieno de un estilo pestífero
de burdel. ¿Idearium Andino? Pocílga, pocílga y pocilga”)
y se rasga las sotanas al comprobar la filiación de Kuntur (“-De
seguro, y si no tienes mal olfato, habrás echado ya de ver que
hiede a pólvora....Yo soy un polvorín....-Ya decía
yo; sin embargo, ese olor a pólvora no se parece a los otros; más
bien hiede a overol de Lenine...” en otro párrafo exclama
exaltado: “Si es perfeccionamiento, sí; si es bolchevismo,
no, ¿Estamos?”. Aicua en el segundo artículo pidió
la muerte para Kuntur.
La respuesta en el segundo número de Kuntur (enero de 1928) fue
demoledora, en un boletín denominado ZARPA. Inserto en Kuntur.
Contra la “plaga de seres neutros que se llaman curas o frailes”
pues, “dentro de poco el Perú será una colonia del
Vaticano: un pueblo pútrido donde podrán cebarse estos gallinazos
ensotanados...(que)...alargan sus tentáculos para aprisionar todo,
inclusive el libre pensamiento. Cuando la última sotana se incinere
el Perú se habrá libertado de una de las mayores infamias;
de la infamia de ser agrilletado por el fanatismo estupidizante”
E. K’allata. En la nota Un Títere Gramatical, Roberto Latorre,
ajusta cuentas con alguien “con sotanas que quiere ocultarse bajo
el innecesario pseudónimo de “Bayardo” como si su nombre
no bastara para dejarlo en la postura anónima, en un arranque estulto,
salta por ahí deseoso de buscar una significación, un motivo,
una razón a su existencia parasitaria y hace de dómine...
Este pobre diablo, clérigo y saltimbanqui, suponiendo que piruetear,
echar cruces y tragar hostias o hacer crítica es una misma cosa,
tiene la ocurrencia de corregir –gramático sui géneris,-
las inserciones publicadas en el número 1 de la estupenda revista
Kuntur. Cuanto el imbécil “Bayardo” dice, hace, diga
o haga, para nosotros y para el resto del mundo no tiene importancia ni
merece atención. El estéril emponzoñamiento, el impotente
babear de batracio con polleras, le satisface cuando más una fisiológica
urgencia y halaga a unos cuantos infelices que, posiblemente, sienten
odiosidad y miedo a Kuntur”.
K’allata, vuelve a la carga en el artículo “El cerdo
tonsurado” diciendo: “Uno de esos infelices baturros pescados
en las playas españolas, ha sentado plaza de poeta y de crítico.
Tiene estos estigmas:..nariz de balano, tez cárdena y ojos porcinos...Sus
gazapos son el trasunto de su cara: repliegues de sodomita. Por su lenguaje
burdelario se patentiza que en tiempos de penurias era un caballerito
de industria y como todo lo que escribe huele a W. C., creo que debe ser
coprofágico. Este pécora aderezado de latinajos y de agua
bendita se insolenta, despotrica, por los artículos publicados
en la revista “Kuntur”; como se trata de un degenerado discípulo
de Onán; individuo infectado y rabioso, no se le puede replicar,
ni hacer caso. Es un cerdo sifilítico tonsurado que hoza en donde
puede. ¡Ah, este criticastro ensotanado es un tal Jaime!”.
Era de esperarse que, de consuno, todas las fuerzas reaccionarias: clero,
milicia y oligarquía, en plena dictadura de Leguía, complotarían
contra Kuntur, para liquidarlo.
La represión no tardó en llegar y se prohibió su
salida, se persiguió a su director que tuvo que salir del Cusco,
en tanto que la universidad permaneció clausurada durante tres
años.
Desde su auto exilio en Puno, Saavedra o K’allata, defendió
a Kuntur, de las insidias lanzadas desde “La Sierra” de Lima,
dirigida por J. Guillermo Guevara, en un suelto titulado “Algunas
frescas a un Guevara” (setiembre de 1928), (antes de la salida del
segundo número), donde inserta estas palabras: “Ahora defiendo
esta revista (Kuntur) vertical y de hombres. Voz de una generación
testiculada que desolló a todos los chiflados del pergamino; regó
bastante creso espiritual en el osario libresco de los grafómanos
y no espolvoreó con alabanzas a los figurones de la política
lugareña. En fin obra de cirugía y de verdades lapidarias.
Fue acallada por la conjura de los gamonales, clérigos y la bota
de las autoridades policiales. Y nuestra labor fue así franca y
sin tapujos, y, además, somos cholos para que los señoritos
edulcorados y pudibundos se ocupen melin-drosamente, Y “Kuntur”
seguirá mientras haya juventud aguerrida y viril, y maneje el cálamo
para erigir picotas y decir las verdades rotundas y condenatorias y el
rifle para defender todas las libertades y no coloque las posaderas en
ninguna sinecura mendicada”.
En “La Sierra”, J. G. Guevara había realizado una campaña
de desprestigio contra Saavedra y el Dr. Luis Velazco Aragón, creyendo
que se escondían ambos con el pseudónimo de K’allata,
y atacó con calumnias a Velazco tratándolo de tránsfuga
y claudicante, esto motivó a que el iracundo panfletario respondiese
con otro suelto titulado “Velazco Aragón y los cobardes calumniadores
de “La Sierra” don de dice entre otras cosas: “Ahora
resulto claudicante y tránsfuga, solamente desde la salida de KUNTUR,
por haber yo acompañado con una colaboración a esa viril
juventud que se impuso en buena hora la tarea de desinfectar moral, social
e intelectualmente nuestro ambiente. Haciendo cabalmente lo que ninguna
revista del Perú, de separar y dar por muerta toda ideología
que no se ejemplarice con la vida y los actos del hombre. Pues, mi claudicación
estaba en ello, en que estos jóvenes se dedicaron al asesinato
intelectual de verdaderos tránsfugas y a veces también hicieron
la autopsia de cadáveres insepultos. De ello yo no tengo la culpa.
Por erigir la cirugía moral en un arte de decir verdades rotundas,
KUNTUR ha tenido el honor de ser clausurada por las autoridades, cosa
que no sucederá con “La Sierra” de Lima porque la megalomanía
es inofensiva”. En el último acápite escribe “
Lo cierto de toda esta comedia bufa, es que aún clausurada sigue
la revista KUNTUR cauterizando la purulenta llaga de los podridos. Figúrense
si no serían de fuego los puntos de KUNTUR, cuando hoy en día,
Guevarita el flamante director de “La Sierra” de Lima, no
es sino un vulgar calumniador, como los calumniadores de todos los tiempos
y épocas. Pues, el mérito de KUNTUR está en que ha
quitado la careta a muchos, para exhibirlos tales como son”.
En el segundo número de Kuntur Aparecen colaboraciones de Federico
More, César A. Rodríguez, Franz Tamayo, Velazco Aragón,
Guillermo Mercado, Roberto Ojeda, José Frisancho, Julio Moreno,
Alcides Arguedas, Agustín Rivero, Julio E. Torres, Sergio Caller,
Federico Barret, Roberto Latorre, Carlos Valer, César González
Willis, Julio G. Gutiérrez y un artículo en defensa de Kuntur
por el maestro Luis Rafael Casanova. Con carátula grabada por Julio
G. Gutiérrez y viñetas de José Sabogal, Alfonso González
Gamarra y A. Frisancho. Gutiérrez escribió un artículo
en defensa del patrimonio cultural con el título de “Una
restauración bárbara”, protestando por la destrucción
de valiosos lienzas de la catedral en manos de artesanos sin conocimiento
de restauración.
Para 1928 los integrantes de Ande avanzaron en la organización
y la polémica ideológica logrando un salto cualitativo desde
el discurso lírico a la praxis revolucionaria, premunidos ya de
la ideología del socialismo científico y la experiencia
de la Revolución de Octubre, que los distinguió de la generación
anterior de indigenistas románticos y brillantes teorizadores que,
lamentablemente, cuando se vieron enfrentados a los regímenes reaccionarios,
moderaron su discurso, sacrificaron su antiguo credo y se pusieron al
servicio de la clase dominante, la feudalidad y el imperialismo, cuando
otros optaron por el ostracismo, prefiriendo postergarse al margen de
la lucha social, sindical o partidaria.
ANDE se adscribió secretamente al APRA en junio
de 1928, sin comprometer a los otros grupos o células a los que
conducía, cuando el Apra era, todavía, un movimiento continental
sin pretensiones electoreras ni poses demagógicas, y rompió
con él, denunciando las maniobras políticas de su líder
fundador. Entonces se constituyó en Célula Comunista entre
febrero y mayo de 1929, para cuyo efecto habían suscrito, cada
uno de los participantes, con su sangre, una legendaria acta fundacional.
Ellos fueron: Oscar Rozas Terzi, Julio G. Gutiérrez Loayza, Sergio
Caller Zavaleta, César González Willis, Julio Moreno Álvarez,
César Vílchez Pimentel, Rafael E. Tupayachi Ferro, Alfonso
González Gamarra y Julio E. Torres Ampuero. Por circunstancias
diversas no concurrieron a la fundación Román Saavedra y
Mariano Muñiz; Roberto Latorre, Casiano Rado, Carlos Valer y Aquiles
Chacón, se integraron después. La Célula se afilió
a la Internacional Comunista de Buenos Aires.
A esta generación insurgente, conocida como la
generación del “Cusco Rojo”,cuyo despertar coincidió
con el “advenimiento de la clase obrera en la arena política”
se le deben: la organización del proletariado urbano y rural en
sindicatos, federaciones y confederaciones (como el Sindicato de Construcción
y Artes Decorativas, cuyo primer Secretario General fue Julio G. Gutiérrez;
La Federación Obrera Local FOD, que después se denomino
FTC y, finalmente, FDTC, cuyo primer Secretario General fue Agustín
Rivero Ricalde); la organización del Primer Congreso Indígena
en agosto de 1932, donde convocaron a sindicatos y células indígenas
del Partido Comunista; el haber conseguido, mediante largas luchas, las
principales conquistas de reivindicación social; el haber organizado
los primeros partidos políticos de vanguardia (partido Aprista
y partido Comunista) y haber fundado la prensa proletaria, para denunciar
las matanzas de campesinos, las masacres de obreros y difundir la cultura
proletaria (los periódicos “Constructor”, “El
Ayllu” y “Jornada”); el haber generado, en medio del
fragor de la lucha social, los primeros estudios sociales basados en una
interpretación marxista de la historia, difundiendo y dando continuidad
a la obra creadora del Amauta José Carlos Mariátegui. En
esta tarea recuperaron la identidad cultural del pueblo rescatando las
manifestaciones más genuinas del alma popular: el arte popular,
la artesanía y el folklore.
A esta generación le cupo el honor de haberle dotado al proletariado
cusqueño y peruano de armas ideológicas y políticas;
organización y capacitación de líderes forjados en
la lucha con los que se creó la tradición combativa del
“Cusco Rojo”, que contribuyó con los héroes
y mártires que entregaron, generosamente, su vida y su sangre en
pro de sus ideales socialistas, personajes tales como: Rafael Tupayachi
Ferro, primer mártir del magisterio peruano, torturado preso y
muerto por los maltratos inferidos a su persona por la dictadura de Sánchez
Cerro; Simón Herrera Farfán, heroico líder obrero
torturado y asesinado por la dictadura de Odría; y posteriormente,
la egregia figura de Emiliano Huamantica, líder obrero textil muerto
con varios compañeros obreros en un accidente no esclarecido hasta
hoy; Vicente Medrano, joven militante comunista que fuera arrastrado por
la corriente del río en la prisión del Sepa; Alfredo Somocurcio,
José Calvo Bohorquez, Mariano Poblete, Pascual Montaño,
Enrique Miotta, Saturnino Huillca (campesino indígena), etc. Hasta
los líderes recientes: Gregorio Ramos Mamani, (valiente defensor
de los derechos populares, dirigente del FUDIC, en las jornadas de 1981-83),
Roberto Rojas Grajeda (Diputado obrero), Rubén Acurio Rivas (Regidor
obrero durante la alcaldía de Daniel Estrada Pérez) y los
mártires populares Pedro Huilca Teqse e Iván Pérez
Ruibal, asesinados por las fuerzas oscuras del terrorismo de estado y
el terrorismo senderista..
Muchos intelectuales, maestros y líderes sociales
se plegaron en la conducción de la lucha social tales como: Agustín
Rivero, Mariano Fuentes Lira, Lucio Jáuregui, Sergio Peralta, Ángel
Cereceda, Luis Coronado Flórez, Albino Enciso, Martín Pareja,
César A. Concha, Julio C. Pastor, Pío A. Meza, Jacinto Torres
y Luis A Sierra (dirigentes de la FOD); el artista Fuentes Lira fue expatriado
a Bolivia, Nicasio Ramírez, Isidoro Leiva, Manuel Ramírez,
Cupertino Mar, Segundo del Mar, José M. Obando, Moisés Vidal,
Luis Nieto Miranda, Oswaldo Baca Mendoza, César Muñiz, Arturo
Iturbe, los hermanos José y Gustavo Sotomayor Pérez, José
Lira Rojas, Raúl Medina y Juan P. Gutiérrez (Dirigentes
del movimiento de 1958, junto con Huamantica y Somocurcio), Lucio Bueno
Villanueva, Carlos Núñez Anavitarte, Hugo Flórez
Ugarte, Orestes Luízar Fernandez, Julio Dávila, Agustín
Mamani, Marcos Arriola, Herbé Vidal, etc.
Toda esta lucha social desde los años treinta,
precipitaron las reformas sociales que a fines de los sesenta, implementara
desde el estado el gobierno de la Fuerza Armada del General Velasco Alvarado.
Un gobierno formado por los mismos militares que, cansados de masacrar
a su propio pueblo, se dieron cuenta que no había otra salida que
liderar, ellos mismos, la ejecución de los cambios sociales.
Estos hechos entre 1924 a 1933, son narrados fidedignamente y documentadamente
en la obra “Así Nació el Cusco Rojo” (1986)
de Julio G. Gutiérrez Loayza. Esta obra es una de las tentativas
más importantes para la construcción de la historia del
movimiento social, obrero y popular del Cusco de los años 20 al
30; es un mensaje que fortifica y pertrecha a la clase obrera en su lucha
antiimperialista por la liberación nacional y la creación
del socialismo peruano.
Otra obra de interés en el estudio del movimiento
social cusqueño y la formación del grupo Ande, es el libro
“La Vertiente Cusqueña del Comunismo Peruano”, del
Dr. Ferdinand Cuadros, en ella el autor ensaya una interpretación
de los hechos a la luz de las propias actas del Grupo Ande, las mismas
que las publicó en facsimilar en su obra. Las actas corresponden
al grupo Ande en su etapa de formación de la Célula del
APRA del Cusco que fue fundada en 8 de junio de 1928, después de
la edición de “KUNTUR”. y culmina con la sesión
del 15 de marzo de 1930, donde se anuncia la formación del Sindicato
Obrero De Construcción y Artes Decorativas, dentro de las actividades
de la FOD (Federación Obrera Departamental).
El ensayo comienza con un estudio de las Relaciones de producción
en las tres primeras décadas del Cusco; Analiza la ideología
de la época y los orígenes del pensamiento revolucionario
del grupo Ande; La formación del pensamiento revolucionario: del
grupo cultural el Ande a la Célula APRA, culminando la cuarta parte
con el tema del Comunismo en el Cusco.
Estudiando las actas es posible seguir el desarrollo orgánico e
ideológico del grupo Ande, y la influencia que tuvo en la juventud
de la época por la abundante correspondencia con grupos del exterior
como la Paz, Buenos Aires, La Habana, México, París y con
grupos del país y de las provincias. Muchos personajes aparecen
entre los 18 militantes :
Román Saavedra, N. Ramírez, Rafael Tupayachi, Sergio Caller,
Oscar Rozas, Julio Moreno, Jorge Navarro, Manuel Castro, César
González Willis, Jorge Venero, Julio G. Gutiérrez, Alfonso
González Gamarra, Casiano Rado, Julio E. Torres, César Enríquez,
César Vílchez, Segundo Castillo, Aquiles Chacón Almanza.
Antes del viraje hacia el comunismo eran 13 militantes, además
se consideraron como militantes a Román Saavedra que estaba ausente
y perseguido, en Puno; Rosa Rivero y Carlos Valer; Segundo Castillo que
vivía en Urubamba y, más tarde, ingresaron Baltazar Jara
Eguileta, Jorge Venero, Aníbal Alencastre, Víctor Coello
y Andrés Alencastre, Julio Luna, (Muchos otros como Mariano Fuentes
Lira, Oswaldo Baca Mendoza, pertenecían a los grupos barriales),
habiéndose apartado de Ande, los siguientes: Antonio Carrasco,
Adolfo Delgado, José Luis Rodríguez. Luis Llanos, Sergio
Peralta. Ingresaron, en cambio, Rafael Tupayachi, Julio Enrique Torres,
César Enríquez, Segundo Castillo, Casiano Rado, N. Ramírez,
J. Navarro, Manuel Castro, Jorge Venero y Wilfrido Rozas. César
Enríquez y Wilfrido Rozas se apartaron y ya al final ingresó
Roberto Latorre, pese ha haber sido uno de los mentores de esta generación
desde 1924, con su revista Kosko.
En conclusión: El Grupo Ande propició la
Reforma Universitaria de 1927 para modernizar la enseñanza, democratizar
el conocimiento e integrar la universidad al pueblo trabajador.
Su primer vocero: “PUTUTO”, Revista oral de critica arte y
polémica, fue el ensayo juvenil que núcleo, educó,
sensibilizó y esclareció ideológicamente a la generación
del “Cusco Rojo”.
La revista KUNTUR, fue la fragua y el yunque donde se forjó el
espíritu revolucionario y combativo de la Generación ANDE
o de 1927.
El grupo ANDE, fue el semillero de los revolucionarios cusqueños
que dotaron al movimiento popular de sus herramientas fundamentales: los
Partidos políticos Aprista y comunista; los Sindicatos obreros
y campesinos y sus centrales federales (FOD o FDTC).
Al recordar y homenajear a los integrantes del grupo ANDE, los descendientes,
queremos mantener viva la pasión por transformar esta sociedad
secuestrada por el capitalismo salvaje y el neoliberalismo, hacia la sociedad
de oportunidades iguales con justicia social: el socialismo.
* Julio Antonio Gutiérrez Samanez
Escritor, promotor cultural, artista plástico e ingeniero químico,
dedicado a la creación y producción cerámica. Ha
publicado obras sobre temas de cultura, poesía, historia, química
y geometría.
Web: www.kutiry.com
email: jgutierrezsamanez@yahoo.com.
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