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1848 – Febrero
- 2007 Históricamente el Manifiesto del Partido Comunista es la primera formulación sistematizada de la teoría revolucionaria del proletariado mundial. Considerado el texto programático y político de mayor repercusión en la era contemporánea, una de las obras más profundas de crítica a la sociedad capitalista. Lenin dijo de él: "Este breve folleto tiene el mérito de un volumen completo. Hasta hoy día, su espíritu inspira y guía a todo el proletariado organizado y luchador del mundo civilizado". Elaborado por Carlos Marx y Federico Engels entre diciembre de 1847 y enero de 1848 por encargo del congreso de la Liga de los Comunistas celebrado en Londres en noviembre de 1847. Apareció por primera vez en febrero de 1848 en Londres como un folleto de 23 páginas, en alemán, después tuvo innumerables reediciones y traducciones. Este breve escrito es un enorme esfuerzo de síntesis y precisión de los fundamentos del socialismo científico, concentra el desarrollo del pensamiento de Marx y Engels hasta entonces, al mismo tiempo es el punto de partida de las tesis que desarrollarían mas adelante. Nunca antes en pocas páginas se expuso tan profundamente una concepción en favor del proletariado, clase social desposeída al que le fijó la misión histórica de sepulturero de la burguesía, la clase social del capitalismo que acumula riqueza apropiándose de lo socialmente producido mediante la explotación del trabajo asalariado. Carlos Marx y Federico Engels se convirtieron en el cerebro de una fuerza hasta entonces espontánea. Leído y debatido no sólo en el campo de la ideología y la política sino también en diferentes esferas del conocimiento y la sociedad. Su contundencia siempre ha despertado la ira de la burguesía y de sus ideólogos que en diversas etapas lo declararon obsoleto e inútilmente trataron de desaparecerlo. Muchas veces satanizado, incautado y quemado por regímenes reaccionarios y feroces dictaduras. EL MANIFIESTO EN EL MUNDO ACTUAL En más de siglo y medio ha inspirado la lucha por el socialismo, insurrecciones y movimientos de liberación nacional, la construcción de partidos comunistas y obreros; en igual forma, huelgas y grandes movilizaciones de masas. Sin duda, es un documento paradigmático de la revolución, aquella que tiene por objeto la transformación de la sociedad capitalista que emancipe no sólo a los trabajadores sino a la humanidad entera. La metamorfosis del capitalismo y los grandes cambios operados en las últimas décadas no han modificado la esencia de las relaciones de dominio y explotación, en sus entrañas se mantiene la contradicción entre el capital y el trabajo como sustento material de la existencia y lucha de clases. Mientras las desigualdades sociales han crecido hasta límites inimaginables la mayor parte de la riqueza está concentrada en un pequeño grupo de poderosos oligarcas en torno a las transnacionales protegidos por gobiernos y partidos políticos sumisos que defienden sus intereses. La estrategia de guerra imperialista para dominar el planeta, incluso a sangre y fuego, ha ampliado la lucha de los trabajadores a otros sectores de la población y pueblos enteros por el cambio, robusteciéndola con otros sujetos sociales. Nuevos conflictos han dado origen a nuevos actores, movimientos, discursos y políticas en América Latina y el mundo, de ello no podemos abstraernos. En estos tiempos corresponde al Manifiesto una lectura alejada del dogma con un enfoque dialéctico y reflexivo tomando en cuenta los nuevos fenómenos y mutaciones del capitalismo. Siendo así, el Manifiesto fluye como un icono útil para la batalla de las ideas, para el análisis e interpretación objetiva de la realidad y las luchas por un mundo mejor; caso contrario, se convierte en un documento de monasterio, petrificado, castrado en su esencia de ser un instrumento para la transformación revolucionaria de la sociedad, válido sólo para su “estudio” evocando el pasado. Su llamamiento final ¡Proletarios del Mundo, Uníos! se perenniza como principio universal de unidad de todos los trabajadores y explotados que se alzan contra la opresión capitalista y se extiende a los pueblos contra la miseria y el atraso. Después de 159 años el Manifiesto del Partido Comunista continúa siendo un poderoso instrumento para elevar la conciencia y organización revolucionaria. Siempre será un ingrediente teórico para acerar la firmeza en la palabra y en la acción. Lima, 24 de enero 2007
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