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Rebrote
irracional de la violencia en nuestro país Lo ocurrido recientemente en Machente, Valles de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE) nuevamente llama la atención de los gobernantes, fuerzas policiales y militares; quienes buscan apresuradamente un culpable, algunos de manera vil responsabilizan a los muertos de su propia muerte o asesinato, señalando que no hicieron caso a las sabias indicaciones, “no tomaron las precauciones del caso”, con el fin de evadir responsabilidades. Si se trata de buscar un responsable no se necesita un mayor estudio o una profunda investigación, basta ver lo que acontece en nuestro país y podemos darnos cuenta de quién o quienes son los culpables. Alan García prometió “un cambio responsable” en su campaña proselitista, sin embargo hoy demuestra ser un irresponsable y mentiroso, no hay ningún tipo de cambio, se sigue aplicando la política neoliberal enmarcada dentro de la globalización bajo los intereses de las transnacionales y como resultado de esta política la brecha se profundiza entre los ricos y los pobres, la extrema pobreza se agudiza. En particular, el elector peruano aún está esperando la rebaja de la gasolina, el gas, la eliminación de la renta básica de la telefónica, la desaparición de las prefecturas, puestos de trabajo sin carnetazo, etc. etc. El prometer y no cumplir es faltar a la democracia y faltar a la democracia es genera caos, pues los responsables políticos de todo este caos es Alan García y el APRA que están acostumbrados a engañar a nuestro pueblo. En el presente episodio, la estrategia de Alan García, las fuerzas policiales y militares no ha cambiado en nada, nuevamente reinician los seguimientos, las operaciones de rastrillaje para detener a todo aquel que se oponga al gobierno aprista y su plan de exterminio forzoso de la hoja de coca ordenado por los americanos. Los sospechosos son acusados como narco-terroristas, algunos policías y militares inescrupulosos con el fin de ascender de grado se encargan de generar cargos a los detenidos con supuestos hallazgos de documentos o material de guerra, obviamente que todo este accionar obedece al plan de contrainsurgencia. En consecuencia, seguirán llenándose las comisarías y cárceles de ciudadanos que casi en su totalidad son inocentes, cuyo único delito es luchar contra este gobierno claudicante apro-americano. Alan García y los apristas no se arrepienten ni tienen remordimiento de conciencia por los asesinatos efectuados en las cárceles del Frontón, Lurigancho y Santa Bárbara durante su primer gobierno 85-90, así como, las masacres de campesinos en Cayara y otros. En la actualidad, García pide a gritos que se instaure la pena de muerte, señalando con voz amenazante “no voy a retroceder en eso” “a mí no me sacude la conciencia”, lo cual no cabe duda, ya que lo demostró propinándole una patada a un ciudadano que sufre retardo mental durante una movilización de la CGTP, del cual el pueblo peruano tiene conocimiento. En efecto, los apristas quieren contar con un instrumento legal para matar, asesinar, fusilar a su prójimo a la luz del día, en esta oportunidad quieren protegerse para no tener problemas con los organismos de Derechos Humanos, debido a que les generan dolores de cabeza, ya que en esas instancias no existe la prescripción, que gracias a ello evadieron a la justicia peruana del genocidio y latrocinio que cometieron. Además con la aprobación de esta ley están buscando romper con los organismos internacionales que vienen fallando en contra del estado peruano por crímenes de lesa humanidad, por ejemplo, en el caso del penal Castro Castro que ocurrió en el periodo de Fujimori que no difiere con los crímenes de Alan García que están vigentes en los despachos de estos organismos. Dentro de este contexto abría que preguntarse ¿a quién favorece la acción de Machente? Pues esta acción no ayuda a las organizaciones populares del lugar que son bastantes sólidas, sino muy por el contrario se intensifica la represión indiscriminada, son y continuarán siendo detenidos sus dirigentes y luego se desarticularan las organizaciones, porque la presión policial y militar será incrementada en contra de todo aquel que quiera mantenerse organizado para luchar por sus reivindicaciones. En definitiva a todas luces esta acción favorece al APRA porque ahora encuentran un asidero para decir se necesita urgente aprobar “la pena de muerte”, sancionar las luchas populares, el estado debe de asumir la defensa de los militares que están siendo falsamente juzgados por violación de derechos humanos etc. etc. Alan García debe encontrarse muy contento por que ya no necesita hacerse un psicosocial con un pretendido asesinato de su persona por parte de algunos afines a la revolución bolivariana que dirige Chávez; generando temor a dicho proceso que goza de simpatía de parte del pueblo peruano. Las acciones aisladas de las masas no es un método revolucionario, más aún si lo perjudica. Con el rebrote o remanente del senderismo criminal o como se le denomine se genera condiciones para que instauren nuevas bases militares, construyan más puestos policiales, cárceles, se cuente con la presencia permanente del ejército, la marina, la fuerza aérea la cual significa la militarización de Machente pero esto no queda allí sino que abarca parte de los departamentos de Ayacucho, Junín y Cuzco pero cuyo objetivo final será militarizar nuestro país y no nos extrañe que tengamos que vivir una dictadura aprista frente a su incapacidad de solucionar los problemas sociales que aquejan a las grandes mayorías. La solución al rebrote del terrorismo en Machente no es exclusivamente militar sino y fundamentalmente social, se tiene que solucionar la extrema pobreza; como es posible que en pleno siglo XXI donde la ciencia y la tecnología se ha desarrollado enormemente existan hogares peruanos que no cuenten con elementos básicos de instalación en sus domicilios de agua, luz, desagüe; o sea que existe un grueso sector de peruanos que viven en condiciones infrahumanos, mientras exista estos problemas es posible que se den más acciones de la naturaleza de Machente, hay que solucionar las causas del problema y no el efecto; la pobreza es la causa fundamental de este problema que no quieren entender los gobernantes, por ello designan ingentes recursos económicos al aspecto militar y una promesa demagógica de inversión para buscar el desarrollo de las zonas afectadas por la violencia que nunca llega, por lo que los pueblos cada vez están más pobres y atrasados. Finalmente, por donde se analice el aprismo y el terrorismo senderista nuevamente se dan la mano en cuyo resultado el gran perdedor será nuestro pueblo, basta recordar los 70 000 muertos y desaparecidos que en su mayoría fueron ejecutados por las fuerzas militares, policiales y Sendero Luminoso según la Comisión de la Verdad; los apristas y senderistas no aman la vida, el pueblo en su conjunto rechaza la violencia irracional, el pueblo quiere la paz, los protagonistas del terror no entienden que la violencia solo genera más violencia, la pena de muerte en ninguna parte del mundo ayuda a solucionar los problemas, al contrario los ahonda, además la pena de muerte corresponde a mentes y gobiernos retrógrados.
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