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Los dilemas de la izquierda PDF Imprimir Correo electrónico
Carlos Mejia A.
http://sindicalistas.blogspot.com


La izquierda partidaria, es decir, aquella que se articula en los partidos comunista, socialista y patria roja enfrenta un panorama cada vez más complicado. La estrategia reconocida y seguida en el último periodo comprende un doble movimiento: por un lado, la adhesión activa al nacionalismo de Ollanta Humala y a la vez, un esfuerzo por centralizar y unificarse programática y orgánicamente.

 

La izquierda que despectivamente algunos denominan "caviar" no es el punto de atención de esta reflexión. Se trata en buena cuenta de algunas personalidades que aparecen en los medios de prensa, círculos académicos y estructuras tecnocráticas, que funcionan como portavoces del sentido común democrático antes que representantes de intereses sociales. 

  

La otra izquierda, la vinculada a partidos es la que nos interesa estudiar. Esta izquierda enfrenta diferentes problemas para desempeñarse adecuadamente en el escenario político nacional. Veamos:

 
a.- Somos una izquierda electoralmente insignificante
b.- Somos una izquierda orgánicamente reducida

c.- Somos una izquierda programáticamente desarmada

  

Por estas razones, la estrategia de llegar al ejecutivo y/o legislativo de la mano del nacionalismo humalista es una alternativa condenada al fracaso. Para Humala y especialmente para Carlos Tapia, asesor del humalismo, una de las razones de la derrota de Ollanta en las últimas elecciones presidenciales fue precisamente sus coqueteos ambiguos con la izquierda partidaria. El humalismo no desea una alianza, un pacto, un entendimiento con ningún partido de izquierda. En su análisis no necesitan a la izquierda para ganar las próximas presidenciales. 

  

El Humalismo -entendido como una agrupación articulada alrededor de la figura de Ollanta Humala que asume un discurso nacionalista-, va a optar por moverse hacia el centro político en la expectativa de ganar en segunda vuelta.

  

Algunos dentro de la izquierda creen ingenuamente que Ollanta nos necesita y que a la hora de formar las listas parlamentarias va a incluir en gran número a los líderes de la izquierda. Basan esta creencia en la supuesta capacidad movilizadora de la izquierda y el respaldo electoral que eso implica. Ya vimos que esa presunción es un error.

  

Humala va a seguir siendo ambiguo hasta más avanzada la coyuntura electoral, para luego cerrar las puertas en las narices de los izquierdistas encandilados con el nacionalismo. ¿Que tocará hacer entonces? ¿Apurarse a formar una lista parlamentaria de izquierdas y mal llevar una nueva campaña electoral?.

  

Otros apuestan al outsider de izquierdas que aparece a último momento y sorprende a todos. ¿Después de Fujimori no hemos aprendido que todo líder sin partido deviene en caudillo y argolla/mafia de amigos?

  

Lo que las últimas elecciones han dejado claro para la izquierda, es que la competencia electoral, es una tensión desintegradora de las agrupaciones nuevas o en crisis. Dentro de algunos meses cuando se empiecen a definir candidaturas, empezaran las diferencias, desencuentros zancadillas y ataques abiertos dentro de las actuales alianzas políticas. Y esto es así, porque el cemento que une a la izquierda es aún poco consistente. Porque para muchos, más importante que la organización política, es el triunfo electoral. Lo que olvidan es que una propuesta realmente de izquierda, no entiende el triunfo electoral sin una estructura orgánica que haga viable un gobierno de izquierdas.  Lo importante no es ganar sino gobernar bien.

  

Las clases populares y los trabajadores requieren de una representación política en el parlamento. Pero el humalismo no esta interesado en dicha representación. Es la izquierda partidaria la que eventualmente puede hacerlo. Pero no basta con colocar parlamentarios a como de lugar, requerimos una bancada disciplinada, orgánica, responsable políticamente que construya con el partido y las organizaciones sociales su agenda política.

  

Y eso no se logra en algunos meses de campaña electoral. A veces me parece que la premura por llegar al parlamento de algunos compañeros de la izquierda, tiene que ver más con una agenda personal que con un interés colectivo.

 
Ojala tuviéramos más camaradas dispuestos a pasar algunos lustros organizando la estructura política de la izquierda, formando cuadros, creando aparato y definiendo un discurso antes de embarcarnos en cualquier aventura electoral.
 
Ultima actualización ( Lunes 20 de Abril de 2009 02:08 )