|
|
|
|
7 ENSAYOS DE MARIÁTEGUI Vicisitudes de un libro desde la publicación hasta la muerte de su autor (Lima, octubre de 1928 — Lima, abril de 1930)* Por Antonio Rengifo Balarezo En octubre, el mes de mayores sucesos significativos para los socialistas, apareció 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana (1). Fueron impresos unos cuatro mil ejemplares (2) en los talleres gráficos de la editorial Minerva de Lima para su sección Biblioteca Amauta. El primer lote de ejemplares fue distribuido con suma presteza por Mariátegui entre sus allegados de Lima, interior del país y extranjero. Para la distribución al interior del país y al extranjero aprovechó los canales ya establecidos de Amauta, revista que había adquirido un sólido prestigio en el Perú e Hispanoamérica y en donde había anunciado la publicación de 7 ensayos. Luego de su primigenia distribución selectiva, 7 Ensayos aparece en noviembre en las librerías de Lima y empiezan a remesar ejemplares para su venta en el extranjero. Fuera de Lima, es decir, en el interior del país, 7 Ensayos tuvo amplia difusión y mayores comentarios. Mariátegui, desde Lima y contra la corriente imperante, iniciaba la visión integral de un Perú integral. A diferencia de otros directores de revistas limeñas, Mariátegui abrió Amauta para recibir preferentemente las colaboraciones de escritores el interior del país y desde remotos lugares. Estos mismos escritores animaban los grupos culturales y políticos en sus localidades; y a través de la revista lograban vinculación nacional e internacional propiciada por Mariátegui. Por eso, y por la misma naturaleza de la obra, 7 Ensayos tuvo mayor acogida en provincias. Entre los efectos del impacto de 7 Ensayos en el interior del país, destaca la carta que le envió el profesor rural Emilio Vásquez desde Ilave, ciudad enclavada en la altiplanicie del Collao, densamente poblada de indios aimaras y emporio del gamonalismo. El 27 de enero de 1929, Vásquez le comunica:
En todo momento pugno por hacer entender la doctrina de su excelente libro 7 Ensayos, no solamente a lo que son indios, sino también a tantos otros que no se consideran en la verdadera peruanidad revolucionaria. No obstante la marcada vigilancia que as autoridades ponen en todo y por todo lado. (3)
La situación en Lima no era diferente para Mariátegui. La dictadura del presidente Leguía había decidido contrarrestar su labor. Los agentes del gobierno trataban de aislarlo y cortarle sus fuentes de sustentación. Le allanan su casa, requisan sus materiales de trabajo, interceptan su correspondencia, hostilizan a sus visitantes y huéspedes, clausuran –temporalmente- las revistas que dirige. Presionan a los propietarios de las revistas en donde colabora para dejarlo sin ingresos, etc. Esta situación la da a conocer, el 10 de junio de 1929, al escritor argentino Samuel Glusberg:
A esta pequeña conspiración de la mediocridad y el miedo, yo no le haría ningún caso. Pero la tomo en cuenta porque en el fondo, forma parte de una tácita ofensiva para bloquearme en mi trabajo, para sitiarme económicamente, para asfixiarme en silencio. (4) El silencio también fue la actitud de Haya de la Torre y sus seguidores al lanzamiento de 7 Ensayos. Ellos habían calificado de europeísta a Mariátegui y éste los alude sin nombrarlos en su reciente libro:
No faltan quienes me suponen un europeizante, ajeno a los hechos y a las cuestiones de mi país. Que mi obra se encargue de justificarme, contra esa barata e interesada conjetura. (5) Mariátegui, interesado en abrirse espacio para desplegar su labor, envió sus 7 Ensayos a los certámenes internacionales auspiciados por la III Internacional, organismo que afiliaba a los partidos comunistas. Con Julio Portocarrero, obrero textil, envió su tesis, el problema indígena, al Congreso Constituyente de la Confederación Sindical Latinoamericana efectuado en Montevideo en mayo de 1929. El comité organizador no le había dado importancia al problema indígena y ninguno de los delegados había llevado aporte alguno. Sin formular resoluciones para ser puestas en práctica se concluyó: que para una más completa consideración del problema indígena, en el próximo congreso debería contarse con el aporte de materiales de Bolivia, Ecuador, Colombia, etc. (6) El otro evento se celebró al mes siguiente en Buenos Aires: La Primera Conferencia Comunista Latinoamericana. Acudieron por el Perú Julio Portocarrero, que había estado en Montevideo, y desde Lima el médico Hugo Pesce, portador de 7 Ensayos y de las tesis elaboradas por Mariátegui para dicho evento, las que –de alguna manera– también extraían material de sus 7 Ensayos. Este libro fue entregado a Vitorio Codovilla, quien no le dio importancia. Codovilla integró el comité ejecutivo de la III Internacional desde 1926 y ya había iniciado su larga carrera de Secretario General del Partido Comunista Argentino. En contraposición a las tesis de Mariátegui y por influjo de los dirigentes de la III Internacional se aprobó: La autodeterminación de las nacionalidades quechuas y aimaras y la constitución de las repúblicas socialistas indígenas. De esta manera, se tendió al menosprecio de la labor intelectual y de investigación de la realidad peruana efectuada por Mariátegui. Bajo todas esas circunstancias y al año de su lanzamiento, 7 ensayos tuvo una discreta presencia en la prensa limeña, contrariamente a la expectativa de Mariátegui. En carta a Palmiro Macchiavello, fechada el 18 de septiembre de 1929, dice:
7 Ensayos no ha tenido mala prensa en el Perú. Mucho peor: no ha merecido de la prensa diaria limeña sino una nota de Armando Herrera en El Tiempo. Más bien, en los diarios de provincias, ha sido muy comentado. Y, aunque el carácter nacional de sus capítulos no le da mucho título a la atención de la crítica extranjera, ha merecido muchos artículos de escritores latinoamericanos. (7) En el extranjero, 7 ensayos llegó a varios países del continente americano, especialmente a Bolivia, Chile, Argentina, Costa Rica, Cuba, Colombia y México; en Europa es recibida en España, Francia, Italia y Alemania. Los principales difusores en el extranjero fueron los jóvenes universitarios y/o expatriados con los que Mariátegui mantenía correspondencia o influjo; así como también lo fueron intelectuales y artistas hispanoamericanos, tales como Samuel Glusberg, Gabriel del Mazo, Manuel Ugarte, Emilio Petorrutti, Franz Tamayo, José Natusch Velasco, Julio García Gamez, Antonio Caballero Cabarcas, Sanin Cano, Alberto Zum Felde, Blanca Luz Brum, Jaime L. Morenza, Emilio Roig, Juan Marinello, Luis Cardoza y Aragón, Ernesto García Monge, etc. Buena parte de los numerosos artículos de esa crítica extranjera a la que alude Mariátegui fueron reproducidos en la revista Mercurio Peruano en su sección: Escritores peruanos juzgados en el extranjero (número doble 129-130 correspondiente a mayo-junio de 1929). Poco después, en una carta fechada el 21 de septiembre y dirigida al entonces joven historiador Raúl Porras, Mariátegui –mal expresar su reconocimiento a la revista Mercurio Peruano– reitera su enjuiciamiento al impacto de 7 ensayos:
La indiferencia con que la crítica de Lima ha recibido hasta hoy mis 7 ensayos, cuya aparición sólo ha sido señalada hasta hoy en periódicos o revistas por atentas notas de Ud., Luis Alberto Sánchez y Armando Herrera, es una razón más para que me siento reconocido a Mercurio Peruano que tan deferentemente ha querido llamar la latención de su público sobre lo que en el extranjero se ha escrito sobre mi libro. (8) Si 7 ensayos no tuvo en la capital de la república la acogida que tal vez esperaba Mariátegui, en cuanto a reseñas, notas o crítica, entonces, por qué en la revista limeña Mercurio Peruano el impacto de 7 Ensayos causó conmoción y lo consagró como una gran figura intelectual. ¿Acaso, esa revista no pertenecía a los intelectuales del cogollo de la aristocracia capitalina que controlaba las instituciones académicas y culturales?. Entonces, ¿qué había sucedido para que ponderen a un subversivo?. La llamada Generación del 900 estaba algo maltrecha por el extrañamiento del país de sus prominentes miembros; entre ellos, Víctor Andrés Belaúnde, fundador y director del Mercurio Peruano. Desterrado por el dictador Augusto B. Leguía en julio de 1921, Belaúnde encargó la conducción de su revista a un grupo de jóvenes profesores de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; quienes se relacionaron con Mariátegui luego de su retorno de Europa el año 1923. En abril de 1925, a Mariátegui le publican en el Mercurio Peruano: Un congreso más panamericano que científico. Los números 113 y 114 son dedicados a conmemorar el décimo aniversario de la implantación del socialismo en Rusia. Luego los números 115 (de enero de 1928 y correspondiente al décimo aniversario de la revista) y 116 (de febrero) son dedicados a la reforma Universitaria. En el No. 117, el comité directivo emite una declaración que, entre otras cosas, dice: nuestra ideología es de izquierda. Además, la mayoría de los jóvenes del comité directivo colaboran también en Amauta, la revista de Mariátegui. En suma, la orientación del Mercurio Peruano ya es diferente a la que dejara Belaúnde. Al aparecer 7 Ensayos, Belaúnde se siente jaqueado e intenta conjurar la sediciónque se había generado al interior de su revista mediante una maniobra rápida: rebatir la obra de Mariátegui, aunque con cierta mesura. En el mismo número doble de su revista que reproduce los comentarios del extranjero a 7 Ensayos, inicia una confrontación ideológica. Examina críticamente La cuestión económica, bajo el título genérico: En torno al último libro de Mariátegui. En su primer párrafo advierte:
La distancia ideológica que me separa del autor –toda la que media entre el Cristianismo integral y el socialismo integral- y la evidente injusticia con que trata a la generación a la que pertenesco, impone de mi parte, al estudiar Ensayos de Interpretación de la realidad peruana (sic), un deber de mayor imparcialidad. En sucesivas entregas al Mercurio Peruano, Belaunde continúa publicando los resultados de su estudio de los ensayos de Mariátegui: La Instrucción Pública (10), Regionalización y Centralismo (11) y El Problema Religioso (12). Sin embargo, eso ya no es suficiente para controlar a los jóvenes redactores del Mercurio Peruano. Estalla la crisis interna y los disidentes abandonan la revista. Aunque las reseñas a 7 Ensayos aparecidas en la prensa limeña –como ya se ha mencionado– no correspondieron a la expectativa aguardada por Mariátegui, éste tuvo su compensación cuando los sindicatos y federaciones de Lima reunían fondos para la adquisición de libros o le solicitaban la donación de 7 Ensayos, tal como lo hizo la Federación Gráfica del Perú. (13) Resultan sorprendentes las vicisitudes de 7 Ensayos en tan corto tiempo. Desde su aparición en octubre de 1928, hasta el fallecimiento de su autor, el 16 de abril de 1930. Más sorprendente aun es su efecto catalizador en los movimientos sociales contemporáneos. Mariátegui, sobreponiéndose a todo tipo de limitaciones, dejó como legado un arma intelectual accesible a los pueblos oprimidos del mundo. NOTAS (1) La primera edición de 7 ensayos de Interpretación de la realidad Peruana carece de colofón, no figura registrado el día, ni el mes que se terminó de imprimir. Se ha fijado el mes de noviembre de 1928 como fecha de la 1ra. edición porque así lo dice la Nota editorial de la edición conmemorativa: 7 Ensayos/50 Años de historia, empresa editora Amauta S.A., 2da.m, edición, Lima, 1981. Y también porque en la revista Mundial del 26 de octubre se publica como primicia –en la misma columna donde publicaba Mariátegui- la parte de 7 Ensayos titulada Advertencia. Ahí se anuncia que dentro de una semana estará en las librerías a disposición de los lectores. Por otra parte, Guillermo Rouillón da como fecha aproximada de salida, fines de septiembre, según datos fehacientes que poseemos. (Véase: La creación heroica de José Carlos Mariátegui. La edad revolucionaria; editado por la viuda de Mariátegui e hijos, Lima 1984, tomo II, página 434). Pero, Rouillón no dio a conocer sus “datos fehacientes”. Sin embargo, el mismo Mariátegui nos ha puesto en autos, en carta a Carlos Arbulú y fechada el 29 de septiembre: no he conseguido escapar a las exigencias del trabajo extraordinario que me imponen la corrección de las últimas pruebas de mi libro en prensa, la revisión de los originales(…) Pronto recibirá Ud. mi libro, cuyos últimos pliegos se imprimen en estos días. (Correspondencia 1915-1930 de José Carlos Mariátegui, T. II, pp. 444-445, empresa editora Amauta S.A. Lima, octubre de 1984) No obstante, existen evidencias que prueban la circulación de algunos ejemplares en el mes de octubre. Mariano Iberico le remite a Mariátegui el 9 de octubre una nota de agradecimiento por haberle obsequiado 7 Ensayos; lo mismo hace Ángela Palma el 10 de octubre. (Ibídem, pp. 453- 456, respectivamente). En la revista Amauta No. 17 de septiembre se anuncia: en la primera quincena de octubre indefectiblemente aparecerán 7 Ensayos;). Luego, en Amauta No. 18 correspondiente a octubre –página 59- se ha añadido al artículo de Roberto la Torre, Los nuevos indios, de América, una nota de la redacción: El parecer del director de Amauta está ampliamente expuesto en su estudio sobe el indigenismo en la literatura nacional (véase 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana, páginas, 246 a 259). (2) Información verbal de Javier Mariátegui Chiappe, hijo menor de J.C. Mariátegui. ( 3 ) Correspondencia/José Carlos Mariátegui. Empresa editora Amauta S.A., Biblioteca Amauta/Obras (4) Ibídem, p. 577. ( 5 ) MARIÁTEGUI, José Carlos: 7 Ensayos de interpetación de la realidad peruana. Empresa editora Amauta S.A., Biblioteca Amauta,12va. Edición, Lima, 1968, p. 12. ( 6 ) Bajo la bandera de la C.S.L.A. Resoluciones y documentos del Congreso Constituyente de la confederación sindical Latinoamericana, , efectuado en Montevideo en mayo de 1929. Imprenta La linotipo, Montevideo, s/f. (Ver pp. 147/59). ( 7 ) Correspondencia, p. 627. (8) Ibídem, p. 632. ( 9 ) Mercurio Peruano. Revista, año XII, vol. XVII, Nos. 129-130, Lima, mayojunio, MCMXXXIX, p. 205. (10) Mercurio Peruano. Año XII, vol. XIX, Nos. 131-132. Lima, julioagosto, MCMXXXIX, pp. 233/245. (11) Mercurio Peruano. Año XII, vol. XIX, Nos. 135-136, Lima, noviembre- diciembre, MCMXXXIX, pp. 365/383. (12) Mercurio Peruano. Año XIII, vol. XIX, Nos. 139-140, Lima marzo-abril, MCMXXX, pp.122/136. La redacción del Mercurio Peruano deja constancia que recibió el presente artículo de su director en noviembre de 1929, es decir, cuatromeses antes de la desaparición que deplora intensamente del insigne escritor José Carlos Mariátegui. (16 de abril de 1930). (13) Correspondencia, p. 728.
|
| Ultima actualización ( Martes 26 de Agosto de 2008 15:49 ) |


